QUE VUELVA EL GRITO: LA SEQUÍA DE JULIÁN ÁLVAREZ Y LA ESPERA DEL ATLÉTICO
Hay rachas que se miden en días, otras en partidos y algunas, las más pesadas, se sienten en el cuerpo. Para Julián Álvarez ya pasaron 49 días desde el último gol con el Atlético de Madrid y la cuenta empieza a pesar. Fue el 9 de diciembre de 2025, en Eindhoven, ante el PSV por la Champions League. Aquella noche europea que parecía un envión terminó marcando el inicio de una sequía que hoy se hace difícil de esconder.

Desde entonces, los números son fríos y filosos: 26 remates, 715 minutos y ni una sola vez volver a levantar los brazos. La historia sigue este miércoles, cuando el Atlético reciba al Bodo/Glimt en el Metropolitano, con la ilusión de que el gol vuelva a aparecer donde más se lo necesita.
En ese diciembre, Julián ya venía sin convertir en LaLiga, pero se sostenía con lo que daba en la Champions. Hoy el panorama es otro. Son ocho partidos seguidos sin festejos, todos desde el arranque, con actuaciones que fueron de menor a mayor en intención, pero sin el premio final. Algunos encuentros lo mostraron lejos del área, peleando más de lo que pudo definir. En otros, la chance estuvo y faltó apenas un toque de suerte o de puntería.
El fútbol argentino conoce bien estas historias. El nueve que corre, se mueve, se sacrifica y sigue jugando, aunque el arco parezca cerrado con candado. Julián no se esconde, no se borra y no pierde la confianza, pero el gol ese socio indispensable todavía no aparece.
En Madrid lo esperan todos. El entrenador, los compañeros y la gente que ya se encariñó con ese festejo de Spiderman que hoy se extraña. Porque cuando el gol falta, no solo se pierde una estadística: se pierde el desahogo.