Más que un intento de robo, fue un intento de abuso sexual

Es lo que expresa Eve, del comercio céntrico Vida Sana; donde el pasado martes ingresó un joven simulando una compra y la agarró del cuello, queriendo llevarla al depósito del local. El sujeto fue detenido y la Justicia investiga.

El pasado martes 8 de febrero, minutos después de la hora 11, un hecho delictivo tuvo lugar en la dietética Vida Sana, ubicada sobre calle Belgrano al 500, en pleno centro de Alta Gracia.

En un principio, y según lo expresado por las fuentes pertinentes, el hecho fue caratulado como un intento de robo, contando con la detención de un joven de 26 años; quien cabe aclarar, antes y después de cometer el «ilícito» estuvo en una peluquería ubicada a la vuelta del comercio, sobre calle Liniers.

A tres días del hecho y tras dudarlo en sí hacerlo o no, la víctima en cuestión, de nombre Evelina, decidió realizar un descargo en las redes sociales, agregando como material probatorio el registro de las cámaras de seguridad del local; donde se evidencia todo lo sucedido en aquella mañana del martes.

Es así, que a través de un texto, la mujer, de 32 años de edad, buscó dejar en claro que el hecho fue más que un simple intento de robo y más bien fue un intento de abuso sexual, visibilizando así la gravedad del caso y un episodio más de donde las mujeres quedan expuestas a la violencia del hombre.

Compartimos a continuación parte de lo expresado por la comerciante, donde detalla con claridad toda la situación que le tocó vivir, pidiendo que desde la Justicia se actúe en consecuencia:

«Siendo las 11:30 am del día martes este sujeto entra al comercio a comprar. En ese momento había clientes antes que él, por lo cual yo estaba atendiendo pero desde el momento que ingresó este sujeto al local yo lo visualizo y no pierdo contacto visual. No me pregunten por qué, pero me llamo la atención… Algo, no sé que… No sé sí su forma de mirar todo a su alrededor o porque sabía que no era un cliente habitual y nunca lo había visto en la zona. Cuando es su turno, trato de atenderlo lo mas rápido que puedo para justamente que se vaya.

Pasa una hs de ese momento y vuelve. Pero esta vez no había clientes. Lo cual yo me encontraba sola trabajando detrás del mostrador. Ingresa directo a donde yo estaba y como ve que la puerta del depósito estaba abierta. Mira que hay estantes con mercadería, lo cual a primera y señalando las bolsas, pide que «le prepare de eso». Él no sabia que estaba pidiendo, solo quería que yo ingresara al depósito. Ante ese pedido y al notarlo nervioso y titubeante de lo que decía, ahí pude reforzar mis sospechas sobre sus intenciones y de forma corta y directa le indico que esa mercadería ya estaba exhibida en el local, que no le iba a preparar de ahí , que me dijera bien lo que quería, lo cual insiste en que quería de eso que estaba en deposito.

A ese momento ya se da cuenta que no iba a lograr su cometido y me dice «bueno voy a preguntar y ya vuelvo». Regresa a los 5 minutos y me dice «quiero un kilo de esa harina» indicándome unas bolsas que están al costado del mostrador en una parte del local donde no se ve desde la calle. En ese momento yo empiezo a preparar rápido, con tal que se vaya, pero siempre mirándolo de reojo, tratando de no darle la espalda. En un momento me doy vuelta para acomodar la bolsa. Y ahí es cuando este pervertido me toma de atrás agarrándome del cuello, queriendo llevarme para el deposito; a lo cual yo atino a morderlo. Lo cual esto hace que me deje de agarrar tan fuerte como lo estaba haciendo y me da la posibilidad de impulsarlo al salón mientras trataba de gritar y de agitar los brazos para que alguien desde la calle me vea. Al ver que mis gritos eran cada vez más fuertes decide soltarme empujándome pero por suerte no me caigo y me puedo reincorporar y salir corriendo detrás de él tratando de tirarle lo que tenia a mano.

Para mí suerte en ese momento, justo el semáforo de la calle daba en verde y pasaban unos policías en moto, lo cual de inmediato suben a la vereda a perseguirlo y pueden aprehenderlo cuando intentaba meterse a un comercio de a la vuelta.

No les puedo explicar con palabras lo que sentí en ese momento, siento que SALVÉ MI VIDA LITERAL. Nadie me veía, nadie me escuchaba…. Esto, está claro que fue más que un robo como dijeron. Este tipo es un pervertido con todas las letras.

Dude mucho en exponerlo de esta manera, porque es real que la gran mayoría de las veces los abusos se mantienen en silencio por miedo o por vergüenza, pero ojalá esto sirva para que la justicia siga el curso como debe ser.»

nte

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