VOLVER A CREER: 48 SEGUNDOS, UN GOL Y 369 DÍAS DE RESISTENCIA
El fútbol también escribe historias que no entran en una planilla de estadísticas. Historias que hablan de paciencia, de dolor y de no bajar los brazos cuando todo se vuelve cuesta arriba. Joaquín García es hoy el protagonista de una de esas noches que explican por qué insistir siempre vale la pena.

Hace 369 días, el lateral derecho de Vélez se iba de una cancha sin saber cuándo iba a volver. El 23 de enero de 2025, en el arranque del ciclo de Sebastián Domínguez, el Fortín caía 3-0 ante Tigre en Victoria y la noticia más dura no estuvo en el resultado, sino en la lesión: fractura de tobillo derecho y salida obligada a los 34 minutos. El inicio de un año marcado por la incertidumbre.

El tiempo pasó lento. Rehabilitación, entrenamientos en soledad, silencios y la cabeza jugando su propio partido. “Ese momento fue feo”, reconocería después, poniendo en palabras todo lo que no se ve cuando se apagan las cámaras.
Este lunes, en Liniers, la historia dio un giro. Guillermo Barros Schelotto confió en él y lo mandó a la cancha a los 33 minutos del segundo tiempo, con el partido 1-1 ante Talleres. Apenas 48 segundos después, Joaquín García tocó su primera pelota y cambió la noche: un derechazo tras un rechazo rival, un desvío, Guido Herrera desacomodado y la red que se mueve. Gol, desahogo, abrazo eterno.
No fue un gol más. Fue la respuesta a un año entero de lucha silenciosa. El premio a no rendirse. El recuerdo de que volver no siempre es fácil, pero casi siempre vale la pena. Vélez ganó 2-1 y mantuvo el puntaje perfecto en el Torneo Apertura, pero el resultado quedó en segundo plano.
A los 24 años, con Juegos Olímpicos en la mochila y una carrera que todavía tiene mucho por delante, Joaquín García recordó que el fútbol también se trata de insistir. De seguir. De creer incluso cuando el cuerpo duele y el futuro parece lejano.
A veces, el momento llega rápido. A veces tarda 369 días. Pero cuando llega, lo cambia todo.