Baroni, el pibe de Talleres que apareció cuando nadie más podía

Hay pibes que entran a Primera y parecen llevar años ahí adentro. No porque tengan experiencia, sino porque entienden el juego desde un lugar especial. Giovanni Baroni es uno de esos. Sin estridencias, sin promesas exageradas, pero con una naturalidad que desarma.

Newell’s, sin quererlo, quedó tatuado para siempre en su historia. Frente al equipo rosarino, Baroni debutó en Primera con apenas 17 años y dos días, en un Kempes lleno, con Talleres ganando y con ese primer aplauso que no se olvida más. El de la gente que reconoce cuando algo distinto asoma.

Doce días después, el pibe volvió a decir presente. Esta vez en Rosario, en el Marcelo Bielsa, por la Copa Argentina. Talleres estaba trabado, incómodo, sin poder romper el cero ante Argentino de Merlo. El reloj se moría y el partido parecía condenado al alargue. Hasta que Baroni hizo lo que hacen los que tienen hambre: apareció en el área chica, empujó un centro de Schott y desató el grito. Después, Depietri liquidó la historia, pero el rescate ya estaba hecho.

No es casualidad. Baroni es hoy el jugador más joven de Talleres en debutar en los últimos 20 años. Superó marcas de tipos que después hicieron ruido grande: Pastore, Pavón, Buffarini. Apellidos pesados. Señales claras.

Tampoco es un desconocido para el fútbol argentino. Ya pasó por la Selección Sub 17, fue goleador en un torneo en Chile y viene creciendo paso a paso. Y como si todo eso no alcanzara, su apellido está ligado al club desde hace tiempo: inferiores en Talleres, familia futbolera, historia en barrio Jardín.

Las estadísticas empiezan a sumarse al cuento: con 17 años y 6 días, Baroni se convirtió en el jugador más joven del siglo XXI en asistir en sus dos primeros partidos dentro de las diez principales ligas del mundo. Pero más allá de los números, hay algo más fuerte. 📝Dato de @Gastontr16 (Gaston Trucco).

Baroni no promete. Baroni aparece. Y en el fútbol argentino, eso vale oro.

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