Restos hallados en La Perla: quién era Carlos Alberto D’Ambra Villares
Tras casi cincuenta años de incertidumbre, la Justicia Federal confirmó la identificación de los restos del joven de Alta Gracia, quien era uno de los 12 desaparecidos hallados en fosas comunes cercanas al ex centro clandestino de detención.
El juez federal de Córdoba, Miguel Hugo Vaca Narvaja, y el secretario Miguel Ceballos, encabezaron una histórica conferencia de prensa para oficializar la identidad de 12 personas cuyos restos fueron recuperados en el predio de Loma del Torito, en las inmediaciones de La Perla.
Entre los nombres confirmados se destaca el de Carlos Alberto D’Ambra Villares, tras casi cinco décadas de incertidumbre.
Carlos era hijo de Santiago D’Ambra y Emilia Villares de D’Ambra, históricos referentes de la lucha por los Derechos Humanos y fundadores de «Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas», después del secuestro y la desaparición de dos de sus cinco hijos, Alicia y Carlos. Santiago falleció en 2007 y Emi en 2017.
Identidad y compromiso
Realizó su formación primaria en el colegio Anglo Americano y completó el secundario entre el Liceo y el Colegio Nacional de su ciudad natal.
Su vocación por la docencia lo llevó a estudiar en el Instituto de Profesorado en Educación Física (IPEF), donde se recibió de profesor de Educación Física.
Al momento de su desaparición, Carlos combinaba su labor docente con un empleo en una fábrica de parabrisas y mantenía una activa militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).
El secuestro y el paso por el horror
La vida de Carlos fue truncada el 20 de noviembre de 1976. Con apenas 23 años, fue secuestrado junto a su novia en la terminal de ómnibus de la ciudad de Córdoba.
Según los registros históricos, permaneció cautivo en condiciones inhumanas en los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio conocidos como «Campo de la Ribera», la Prisión Militar de Encausados y, finalmente, «La Perla».
Aunque los responsables de su desaparición fueron juzgados y condenados en 2016 durante la histórica Megacausa «La Perla-La Ribera-D2», su paradero exacto permaneció oculto durante 50 años.
La ciencia al servicio de la verdad en Loma del Torito
La identificación de D’Ambra Villares fue posible gracias a la labor del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en su campaña número 12 de excavaciones.
Un hallazgo clave fueron dos fotografías aéreas de 1979 que mostraban remociones de suelo en la zona de Loma del Torito, compatibles con el movimiento de cuerpos.
El equipo liderado por Anahí Ginarte y Silvana Tarner, con apoyo geológico de la Universidad Nacional de Río Cuarto, logró recuperar cerca de un millar de fragmentos óseos que permitieron devolverle la identidad a Carlos y a otros once compañeros.
Este hallazgo no solo cierra un ciclo de búsqueda para los familiares que viajaron a Córdoba desde todo el país, sino que reafirma el proceso de Memoria, Verdad y Justicia.
